
Hace ya 2 años que Zar murió, y ahora los gatos han colonizado la finca.
Al principio sólo se dejaban ver de vez en cuando, desconfiados, por si acaso...pero cuando llegaron ala conclusión de que ya no había perro fué cuando empezaron a campar a sus anchas. Bueno..., por eso y porque mi padre empezo a darles de comer. Ahora en su caseta de herramientas , entre tornillos y botes de pintura siempre hay un saco de pienso para gato y un bote de Frontline.
Todas las mañanas 2 gatas le esperan en la puerta pidiendo la ración. La madre, dócil y cariñosa, y la hija, arisca y desconfiada nunca faltan a la cita. Y allí están el comedero y el bebedero de acero inoxidable, en una esquina, llenos de comida y bebida.
Así que este fin de semana me gustó la idea de delimitar su espacio gatuno, lo que al principio no les gustó ni un pelo. Las pobres miraban con recelo las siluetas que dibujé. Ayy...pero cuando el hambre aprieta, y entre los granitos de pienso se huelen restos de pollo frito...no existe gato que se resista...y... al cabo de un rato ya estaban las dos como si nada, ñampazampando pollo churruscado.
Y es que este ha sido un fin de semana de playa, tumbona y parrilla.
Cuantas Pepas!!!!Me encanta y sobre todo me encanta la vena artística que estás decubriendo!Mil bikiños loquita!
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