lunes, 7 de junio de 2010

Quedan 3 meses!

Esta semana entro en la semana 28, el séptimo mes.



La barriga va creciendo y creciendo y ya me empieza a pesar un poquitín, y el ombligo está a punto de sobresalir. Además, desde está semana pasada siento que tiene mucha más fuerza al moverse, y que nota los ruidos fuertes. El otro día en el cine, durante unas escenas de disparos, no paró de darme patadas.

Aunque la verdad es que ahora lo que más noto no son patadas, sino más bien....como diría..., la sensación de como restriega los pies o los brazos por dentro de la barriga. Jejeje... suena grimoso, verdad?, pero es muy divertido, porque si miras la pancita, ves como ondula de un lado para otro. ¡ ¡ Parece que lleve un gusanito dentro !.



Y para alimentar al gusanito nada mejor que una churrascada de brochetas de pollo con tomatitos cherry y pimientos. Uhmmmm............
Es que si el tiempo acompaña .... hay que aprovechar para comer al aire libre!

martes, 1 de junio de 2010

Uno de mis rincones favoritos


Los acantilados de Meirás son un de mis lugares preferidos.La verdad es que no tengo criterio para saber si son tan bonitos como yo creo, porque los conozco desde que era pequeña.Y parte de lo que me gustan se debe al cariño que les tengo.
Los primeros recuerdos de este sitio son de ir con mis hermanos. Ellos me decián que en las cuevitas del acantilado habían vivido hombres prehistóricos, y a mi me encantaba imaginarmelos por allí , con sus ropajes de piel. Me hacía pensar que era un lugar muy especial.





Al atardecer se pueden ver unas puestas de sol impresionantes, sobre todo en pleno verano, que el cielo se tiñe de mil colores.
La verdad es que las fotos que he puesto no hacen justicia, pero prometo sacar más en breve.






Una de las cuevas en la que se puede entrar se llama la cueva del ventanal, porque dentro tiene un gran orificio en la pared desde el que ves toda la parte de atrás del acantilado.Da un poco de vértigo.
Cada vez que llevo a alguien a Meirás , lo llevo a esta cueva, y les suele dar bastante miedo bajar. Me miran con cara de "¿pero seguro que se puede, o me quieres matar?", jejeje...



En la parte más alta del acantilado, antiguamente había una base militar, de la que ahora sólo quedan unas baterías abandonadas. Son túneles subterráneos totalmente a oscuras, con escaleras de acceso vertical . ¡Ostris!, ¡ahora que lo pienso,....como la escotilla de perdidos!.
Muy pero que muy divertido subir hasta allí y bajar a los túneles con linternas. Y las vistas son una pasada.