
Estuve persiguiendo colores por toda la finca.Y es que a estas alturas, las flores están en su máximo explendor. Ni quemadas, ni mustias, ni marchitas. Están en su punto perfecto de color.
Mirarlas un rato sube el ánimo a cualquiera, no hace falta más. Por eso las subo al blog, para que al igual que yo, podais disfrutarlas un rato, aunque sea así, en pequeñito. Y es que toda la semana entre tanto gris de asfalto y bloques de hormigón...
La pena es que duren tan poco en este estado. Pero bueno, ...unas mueren y salen otras nuevas.
El olor que desprenden es otro tema aparte, para eso sí que os toca imaginar.Pero por lo pronto pararos a mirarlas aunque sea un rato. Merece la pena.
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